Después de horas de viaje, del pánico a volar superado, y de un café y un zumo de naranja gratis en el aeropuerto...¡por fin llegamos a Ciudad de Panamá! Cogimos un taxi hasta el hostal porqué estábamos cansados y teníamos entendido que no había autobuses en el aeropuerto, pagamos 30$, ¡carísimo! Sin saber muy bien lo que habíamos reservado llegamos al Hostal Sirirí, donde pagamos 18$ por noche por dormir en una tienda de campaña con colchón, ¡nos encanta! Acomodamos nuestras cosas y salimos a la calle a ver la ciudad y los desfiles con motivo de las Fiestas Patria. Me puse a grabar el desfile con tan mala suerte que sin querer grabé a un par de policías, que me echaron una mirada de perdonavidas que no veas. Nos fuimos rápido asustados y compramos unos trozos de pan (aquí el pan es dulce) para cenar.
En el hostal el desayuno está incluído: sandía, piña, plátanos, galletas y café, así que cogimos fuerzas y nos fuimos a pasear por la Cinta Costera. La ciudad es un tumulto de coches, pitos y ruido, donde todos los taxis te pitan y se paran para que los agarres. Pasando por el Mercado de Marisco llegamos al Casco Viejo, un gran contraste con los edificios enormes de la ciudad, aunque un sitio que se nota que es de lo más turístico que hay para ver.Visitamos la iglesia y el mercadito de artesanía. aunque no mucho más, porqué seguía siendo fiesta y estaba todo cerrado y vacío, así que decidimos volver al hostal a comer. Más tarde paseamos de arriba a abajo la Cinta Costera, y entramos en algunas tiendas de comida para ver precios y decidir qué cenar. Buscábamos algo de fruta y verdura, ya que pensábamos que aquí seria ultra barato, ¡pues no! La comida es carísima, y lo que más la fruta y la verdura. Aun así compramos algunas cosas y nos fuimos a cenar y a dormir.
Desayunamos fuerte y nos vestimos de verano, pues los días anteriores había hecho mucho sol y calor. Cogimos un autobús en la estación Multicentro, el que costaba 1,25$ y no 2$ (aquí varía el precio según el que cojas, lo suyo es ir preguntando) que nos llevó a la estación de Albrook. En Albrook nos recomendaron comprar una tarjeta "metrobus", que vale 2,5$ y a medida que lo necesites puedes ir cargándola y sirve para pasar a la estación de autobuses, para pagar algunos autobuses, para coger el metro y para ir a los lavabos de las estaciones. También está la opción de no tener la tarjeta y pedir a alguien que pase que te deje pasar pagándole 0,10$, que es lo que hace mucha gente. Pero a nosotros nos fue bien tenerla, porque en algunos autobuses nos dejaron pasar sin pagar por no tenerla cargada, ya que no aceptan dinero en efectivo. Cogimos el autobús hacia Miraflores, con los asientos rotos, ventanas abiertas y la música a tope, y justo antes de llegar empezó a diluviar. Nos pilló de novatos sin chubasquero y sin ropa de abrigo, así que esperamos bajo la parada de bus a que parara un poquito. Cuando aflojó subimos al Canal, y por el camino pudimos ver a lo lejos cocodrilos por el río. La entrada al Canal vale 15$ la entrada normal y 10$ la de estudiante, e incluye la visita a la Esclusa de Miraflores, una película explicativa de 10 minutos, donde por cierto hace mucho frío (en Ciudad de Panamá el aire acondicionado es todo o nada jejejeje), y la entrada al museo. Por la importancia para el país y su historia es interesante, pero por el precio que tiene...no lo recomiendo,o mejor dicho lo veo como un saca pasta a los guiris jejeje...allí pocos panameños verás...por algo será. Estuvimos allí lo justo y volvimos a la ciudad, descansamos un rato y fuimos al centro comercial Multiplaza a comprar una tienda de campaña y comida para 5 días, ya que al día siguiente partíamos hacia San Blas, pero eso ya es otro capítulo.
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