¡Hola a todos!
Hoy os traigo una especie de reflexión, ya que últimamente me han estado pasando cosas y creo que todo pasa por algo.
Desde hace tiempo me quejo por todo. Éste ha sido el último año de carrera y en el que he tenido menos asignaturas, pero más trabajo. Durante el curso he estado prácticamente aislada haciendo el proyecto final, lo que me ha llevado a quejarme constantemente de las ganas que tenía de acabar. Como "no tenía tiempo" dejé aparcadas varias actividades como el ballet, ir a hacer barranquismo, sacarme títulos de buceo, y varias salidas con mis amigos, que decía que las haría en octubre cuando acabara la temporada en el chiringuito. Al no vivir una situación muy agradable solo pensaba en que, cuando acabara la universidad y el trabajo, todo iría bien, ya que tengo un viaje a Centroamérica planeado para noviembre, dejando así de disfrutar todo lo que vivía en el presente.
Empecé a trabajar en el chiringuito, ¡con las ganas que tenía! Pero eso no fue suficiente para mí. Me quejaba de las pocas horas que trabajaba y el poco dinero que iba a ganar para poder hacer mi viaje. Me aumentaron las horas y hacía casi cada día entre 12 y 14, así que al cabo de un tiempo también me quejaba de la poca vida que tenía, de que no podía comer correctamente porqué no tenía tiempo de planearlo, de que no veía a nadie, estaba cansada y con ganas de hacer cosas que no fueran trabajar.
Así que en definitiva llevo desde inicio del curso pidiendo a gritos unas vacaciones, unos días para descansar, tiempo para hacer mis cosas, para hacer nada, para ver la tele (en casa de mis padres)...lo que conlleva malas caras, quejas por todo, peleas con mi pareja por nada, etc. dándole poco valor a lo que tengo en el momento.
Últimamente me había serenado y llevaba unas semanas intentando disfrutar más de todo, con un horario más normal, disfrutando la playa, las mañanas, la fruta, la gente que me rodeaba allí, la libertad de vivir en una furgo, mi novio, mi perro, mis cosas.
Pues bien, ahí va la enseñanza: resulta que yo creo que si deseas algo con mucha fuerza y realmente lo deseas, eso se acaba haciendo realidad, pero hay que tener mucho cuidado con como se piensa, cuidando los detalles y a poder ser sin lastimar a nadie ni a ti mismo. También creo que si uno no es agradecido esto no sirve de nada. De nada sirve pedir sin agradecer lo bueno que se tiene, sin disfrutar el momento "mientras esperas" que eso pase, sin vivir el presente, que es lo que realmente existe.
Hace pocas semanas todo se empezó a torcer. La furgo se averió 4 semanas consecutivas, y esta última vez lleva ya 2 semanas en el taller, lo que hace que nos tengamos que alojar cada noche en casa de algún compañero, que dependamos de que nos traigan y nos lleven cada día al trabajo, perro incluído, y que vayamos con las mochilas arriba y abajo. Rigodón, nuestro perro, que tiene un tumor en la cadera que hasta ahora no le había molestado, cada día está peor, ya no camina, no se levanta para hacer sus necesidades, etc. y el planteamiento de sacrificarle nos ronda la cabeza cada vez con más frecuencia, con todo nuestro dolor. Además de todo eso, y por si no fuera poco, el otro día caminando con la mochila a cuestas tropecé, me caí y me rompí un metatarso del pie, lo que me supone la baja de unos dos meses y reposo casi absoluto hasta entonces.
Aquí tengo lo que pedí: vacaciones, sofá, tele, buena comida, tiempo para mí, para hacer nada...¿pero a qué precio? ¿Vale la pena haber estado sufriendo para conseguir esto?
Estoy aprendiendo mucho aquí sentada en el sofá tantas horas. La vida hay que disfrutarla, nunca hay que dejar nada para más adelante, porqué puede que ese más adelante nunca llegue, hay que agradecer todo lo bueno que se tiene, porqué aunque a veces solo puedas ver cosas malas, te aseguro que existen otras muy buenas, que alomejor tienes que buscar un poco más. Nunca tienes que despreciar el momento que estás viviendo solo porqué estés esperando un momento mejor.
Disfruta de todo, de cada amanecer, de cada momento, de cada sonrisa, de cada beso, de cada canción, de cada viaje, de cada comida, de cada ladrido de tu perro, de cada despertar, de cada anochecer, de cada luna llena, de ver cada mañana el mar, de poderte bañar a diario, de tener un trabajo, de tener uno divertido, de ser apreciado por tus clientes, por tus compañeros, de cada locura, de cada llamada de tu madre, de tus hermanos...pues todo eso tiene un gran valor, y es lo que hace que la vida sea maravillosa. Haz planes y espéralos con ansia, pero nunca desprecies el momento, el ahora.
Ahora me toca descansar, recuperarme, y disfrutar de poder ver pelis, de poder hacer macramé, de poder cocinar lo que a mí me gusta, de estar con mis padres, de recibir visitas, de dormir sin despertador...¿y de planear todo lo que me queda por hacer y por vivir cuando vuelva a disponer de las dos piernas! ¡Oye, y que ésto no es tan malo! ¡Siempre se puede estar peor!
Las aventuras de una viajera vegana
martes, 25 de agosto de 2015
jueves, 13 de agosto de 2015
Consejos para vivir en una furgoneta parte 1
Hola a todos de nuevo!
Hoy os voy a dar algunos consejos básicos para vivir en una furgoneta, porqué a todo el mundo que se lo cuento piensa que es muy guay (que lo es), pero realmente no siempre es fácil cuando estás acostumbrado a vivir en una casa "normal". Los consejos son todos desde mi experiencia personal, y aclarando antes que yo vivo así temporalmente por mi trabajo, y que algún día cada semana (o mes) paso por casa (o por alguna casa), que seguramente muchas cosas tendrían que cambiar de vivir así definitivamente.
1. Ser ordenado. El espacio vital dentro de una furgo es reducido, por lo tanto tenemos que tener un sitio para cada cosa y saber siempre dónde está lo que buscamos. De no ser así, sobretodo las cosas pequeñas se pierden con facilidad, ya sea dentro mismo del vehículo o fuera, al abrir las puertas o con el movimiento.
2. Reducir objetos materiales. Por las mismas razones que en el punto anterior, lo suyo es no tener muchas cosas, ya que el espacio es reducido y si la llenas de cosas pierdes espacio para ti y dormir ahí dentro se convierte en un agobio.
3. Equipaje ligero. En este caso me refiero a ropa, calzado, neceser y accesorios. Escojer poca ropa, un o dos pares de zapatos y reducir al mínimo el neceser (no pretendamos tener lo msimo que en las estanterias del baño, ni nuestro maletín de maquillaje, porqué es innecesario y ocupa un lugar importante). Si el lugar en el que estás es la playa realmente no necesitas muchas ropa.
4. Fuera pudores. Siempre hay que ocuparse de la higiene personal, por supuesto, pero sin agua corriente es difícil asegurar que cada día puedas ducharte como es debido (¡en la playa siempre dispones de agua!), además de que normalmente en las duchas públicas está prohibido usar jabón, así que hay que saber buscarse la vida (ser previsor y tener siempre una garrafa de agua). En la naturaleza no existen lavabos, así que siempre hay que estar dispuesto a hacer tus necesidades al aire libre (a poder ser donde no te vea nadie).
5. Tener en cuenta los puntos cardinales. Básicamente, a la hora de ir a dormir elegir un sitio donde puedas tener sombra hasta horas después de que haya salido el sol. ¡En pleno verano es imposible dormir dentro de un coche expuesto al sol!
6. Estar abierto a cambios. Puede ser que el vehículo se averíe y que estés varios días sin él, es decir, sin casa y si tienes (por narices) que permanecer en ese lugar...es mejor que siempre tengas una manta a mano para dormir a la interperie. En mi caso, llevo cuatro semanas con cuatro averías diferentes en la furgo, y por suerte hay gente que nos lleva, nos trae y nos ofrece alojamiento esporádico, pero hay días de dormir en la arena y oye, ¡la mar de agusto!
Me obligan a confesar que algunos de estos consejos no me los aplico, como lo de ser ordenada, por eso mismo conozco bien que es un punto importantísimo, ¡no hago más que perder cosas y tiempo!
Pero sin duda, el mayor de los consejos es saber apreciar estos amaneceres:
Saber disfrutar de estos atardeceres:
Y las lunas llenas:
Próximamente la segunda parte!
Hoy os voy a dar algunos consejos básicos para vivir en una furgoneta, porqué a todo el mundo que se lo cuento piensa que es muy guay (que lo es), pero realmente no siempre es fácil cuando estás acostumbrado a vivir en una casa "normal". Los consejos son todos desde mi experiencia personal, y aclarando antes que yo vivo así temporalmente por mi trabajo, y que algún día cada semana (o mes) paso por casa (o por alguna casa), que seguramente muchas cosas tendrían que cambiar de vivir así definitivamente.
1. Ser ordenado. El espacio vital dentro de una furgo es reducido, por lo tanto tenemos que tener un sitio para cada cosa y saber siempre dónde está lo que buscamos. De no ser así, sobretodo las cosas pequeñas se pierden con facilidad, ya sea dentro mismo del vehículo o fuera, al abrir las puertas o con el movimiento.
2. Reducir objetos materiales. Por las mismas razones que en el punto anterior, lo suyo es no tener muchas cosas, ya que el espacio es reducido y si la llenas de cosas pierdes espacio para ti y dormir ahí dentro se convierte en un agobio.
3. Equipaje ligero. En este caso me refiero a ropa, calzado, neceser y accesorios. Escojer poca ropa, un o dos pares de zapatos y reducir al mínimo el neceser (no pretendamos tener lo msimo que en las estanterias del baño, ni nuestro maletín de maquillaje, porqué es innecesario y ocupa un lugar importante). Si el lugar en el que estás es la playa realmente no necesitas muchas ropa.
4. Fuera pudores. Siempre hay que ocuparse de la higiene personal, por supuesto, pero sin agua corriente es difícil asegurar que cada día puedas ducharte como es debido (¡en la playa siempre dispones de agua!), además de que normalmente en las duchas públicas está prohibido usar jabón, así que hay que saber buscarse la vida (ser previsor y tener siempre una garrafa de agua). En la naturaleza no existen lavabos, así que siempre hay que estar dispuesto a hacer tus necesidades al aire libre (a poder ser donde no te vea nadie).
5. Tener en cuenta los puntos cardinales. Básicamente, a la hora de ir a dormir elegir un sitio donde puedas tener sombra hasta horas después de que haya salido el sol. ¡En pleno verano es imposible dormir dentro de un coche expuesto al sol!
6. Estar abierto a cambios. Puede ser que el vehículo se averíe y que estés varios días sin él, es decir, sin casa y si tienes (por narices) que permanecer en ese lugar...es mejor que siempre tengas una manta a mano para dormir a la interperie. En mi caso, llevo cuatro semanas con cuatro averías diferentes en la furgo, y por suerte hay gente que nos lleva, nos trae y nos ofrece alojamiento esporádico, pero hay días de dormir en la arena y oye, ¡la mar de agusto!
Me obligan a confesar que algunos de estos consejos no me los aplico, como lo de ser ordenada, por eso mismo conozco bien que es un punto importantísimo, ¡no hago más que perder cosas y tiempo!
Pero sin duda, el mayor de los consejos es saber apreciar estos amaneceres:
Saber disfrutar de estos atardeceres:
Y las lunas llenas:
Próximamente la segunda parte!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





